2008 - Lección 7

Instituto para la justicia social Louis Even cursillo de la aplicación de la dsi en economia

"Conducida por una tendencia que privilegia el lucro y estimula la competencia, la globalización sigue una dinámica de concentración de poder y de riquezas en manos de pocos, no sólo de los recursos físicos y monetarios, sino sobre todo de la información y de los recursos humanos, lo que produce la exclusión... y que mantienen en la pobreza a una multitud de personas." Documento Conclusivo de Aparecida, No. 62

INTRODUCCIÓN

Esta lección encuentra mayor interés cuando el escenario político y económico en nuestro país se oscurece aún más. Hoy se superponen la ola destructiva del postmodernismo, del capitalismo salvaje y del gansterismo político de la gente, quienes con métodos inescrupulosos, ávidamente pelean por el poder y el dinero, pero solamente para ellos y no para la Nación.

El estado cada vez se precipita más, y el poder del dinero internacional surge. Se podría decir que nuestra situación es como un "desarrollo gigantesco de la parábola en la Biblia, del rico que se banqueteaba y Lázaro el hombre pobre. Es tan difundido el fenómeno que nos lleva a cuestionar los mecanismos financieros, monetarios, productivos y comerciales que, apoyándose en varias políticas, soporta la economía mundial. Estos están probando la incapacidad, ya sea para remediar las situaciones sociales injustas heredadas del pasado o para tratar con urgencia los retos y demandas del presente" Juan Pablo II Rh, nr 16.

A partir de las últimas décadas del siglo pasado, la búsqueda de la verdad, de un mayor conocimiento y de la ampliación de libertades en todos los ámbitos, así como también la realización de la necesidad de crear mecanismos de mercado que armonicen una eficiencia económica con una real equidad social, han sido los desafíos predominantes de casi todas las naciones. Es por ello que, en un mundo cada vez más globalizado, este nuevo paradigma de la aldea global se presenta como el único sistema capaz de garantizar plenamente la libertad y los derechos políticos, sociales y económicos. 

Sin embargo, y como lo demuestran reiteradamente varios informes económicos de profesionales en el ramo y de organismos internacionales, la meta de un desarrollo con equidad y justicia resulta muy difícil de alcanzar, pues no obstante el progreso y las estadísticas deslumbrantes de crecimiento económico, paradójicamente, el desempleo, la pobreza y la marginación social siguen siendo una loza que contradice nuestros principios.

Por tales razones este artículo que es parte del "Cursillo de la aplicación de las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia en Economía" vuelve a señalar la importancia de una formación veraz en el área de la economía y en especial del conocimiento de la creación del sistema financiero tal y como hoy lo conocemos, para encontrar respuestas a muchos interrogantes, para ubicar a la banca en su justa dimensión y realidad y con el ánimo de sumar un nuevo aporte para la mejor comprensión de varios de los problemas financieros urgentes de resolver, en la búsqueda de soluciones adecuadas para la eliminación de la pobreza en esta era de abundancia.

Este artículo ha sido escrito a la luz de investigaciones profundas y objetivas -material que está al alcance, más no es de dominio público, y señalar las graves consecuencias  que traen el desconocimiento, la negación o el ocultamiento de la raíz del problema económico a nivel mundial, como lo aprenderemos en esta lección. 

Estamos convencidos que sólo a través de la verdadera exposición del problema financiero y de sus orígenes podremos comprender mejor y aplicar las enseñanzas que encierra el gran "tesoro escondido de la Iglesia" que es su Doctrina Social.

UN SISTEMA DE DEUDAS

La autocracia bancaria y el sistema monetario de deuda no se limitan a Canadá exclusivamente, sino que existen en cada país del mundo. Están trabajando para mantener este control apretado dado que si un país se libera de esta dictadura y emite su propia moneda libre de deuda, poniendo así el ejemplo para todos los demás de lo que sería un sistema honesto, sería suficiente para colapsar el sistema viciado de los banqueros alrededor del mundo.

La lucha de los financieros internacionales para instalar su fraudulento sistema monetario de deuda ha sido particularmente viciado en los Estados Unidos desde su misma fundación y hechos históricos muestran que varios estadistas norteamericanos estaban bien conscientes del sistema monetario deshonesto que los financieros querían imponer en el país, así como de sus nocivos efectos. Estos estadistas fueron auténticos patriotas que hicieron todo lo posible para conservar en los Estados Unidos un sistema monetario honesto, libre del control de los financieros. Los financieros hicieron todo lo que estuvo en su poder para mantener en las tinieblas esta faceta oscura de la historia de los Estados Unidos por temor a que el ejemplo de estos patriotas pudiera ser imitado actualmente. He aquí los hechos que los financieros quisieran fueran ignorados por la población.

LA POBLACIÓN MÁS FELIZ

Estamos en 1750. Los Estados Unidos de América aún no existen; sólo son las 13 Colonias del continente americano que forman la "Nueva Inglaterra", una posesión de la madre tierra, Inglaterra. Benjamín Franklin escribió sobre la población de ese tiempo: "Era imposible encontrar una población más feliz y próspera sobre la superficie del globo." Dirigiéndose a Inglaterra para representar los intereses de las Colonias se le preguntó a Franklin cómo era posible que contara sobre la prosperidad de éstas mientras la madre tierra era azotada por la pobreza: "Muy simple, replicó Franklin, en las Colonias emitimos nuestro propio dinero. Lo llamamos "certificados de las Colonias". Lo emitimos en la proporción adecuada para lograr que los productos pasen  fácilmente de los productores a los consumidores. De esta forma, creando nuestro propio dinero, controlamos su poder adquisitivo y no tenemos que pagar interés a nadie."

Los banqueros ingleses, al haber sido informados de esto, pasaron una ley al Parlamento Británico prohibiendo a las Colonias el emitir su propio dinero y les exigieron utilizar únicamente el dinero-deuda de oro o plata proporcionado en cantidades insuficientes por los banqueros ingleses. De esta forma, el medio circulante de intercambio fue reducido a la mitad.

"En un año, declaró Franklin, las condiciones se revirtieron y la era de prosperidad terminó, instalándose así la depresión, a tal grado, que las calles de las Colonias estaban repletas de desempleados."

Después estalló la Revolución contra Inglaterra seguida por la Declaración de Independencia de 1776. Los libros de historia erróneamente nos enseñan que fue el impuesto sobre el té lo que propició la Revolución. Pero Franklin lo establece claramente:

"Las Colonias gustosamente habrían aceptado el impuesto al té y a otras cosas, si no hubiera sido por la pobreza causada por la mala influencia de los banqueros ingleses sobre el Parlamento, lo que provocó el nacimiento del odio hacia Inglaterra y el estallido de la Revolución."

Los Padres Fundadores de los Estados Unidos, teniendo todos estos hechos en mente y para protegerse a sí mismos contra la explotación de los banqueros internacionales, tuvieron buen cuidado de claramente expresar en la Constitución Americana, firmada en Filadelfia en 1787, artículo 1, sección 8, párrafo 5: "El Congreso tendrá el poder de acuñar su moneda y regular su valor."

LA BANCA EN MANOS PRIVADAS

Pero los banqueros no se rindieron. Su agente, Alexander Hamilton, fue nombrado Secretario del Tesoro (el equivalente a nuestro Ministro de Finanzas) en el gabinete de George Washington y abogó por el establecimiento de un banco federal, propiedad de intereses privados, y la creación del dinero-deuda mediante argumentos falsos como el siguiente: "Una deuda nacional, si no es excesiva, será para nosotros una bendición nacional… La sabiduría del gobierno se mostrará en nunca confiar a sí mismo la peligrosa y seductora idea de expedir su propio dinero." Hamilton también les hizo creer que únicamente el dinero-deuda emitido por bancos privados sería aceptado en las transacciones con el extranjero.

Tomás Jefferson, Secretario de Estado, se opuso fuertemente a tal proyecto, pero el presidente Washington finalmente se dejo convencer por los argumentos de Hamilton. 

Así que un banco federal fue creado en 1791, el "Banco de los Estados Unidos" con una licencia de 20 años. 

Aunque se le llamó "Banco de los Estados Unidos", realmente fue el "banco de los banqueros", dado que no le pertenecía a la nación, sino a los individuos que poseían las acciones, a los banqueros privados. Este nombre, Banco de los Estados Unidos fue elegido a propósito para engañar a la población y hacerles creer que eran ellos los dueños del banco, lo cual no fue el caso. La concesión del Banco de los Estados Unidos terminó en 1811 y el Congreso votó en contra de su renovación, gracias a la influencia de Tomás Jefferson y de Andrew Jackson: "Si el Congreso, dijo Jackson, tiene el derecho constitucional para emitir su propio dinero, éste le fue dado para él mismo y no para ser delegado a individuos o corporaciones."

Así terminó la historia del primer Banco de los Estados Unidos. Pero los banqueros no jugaron su última carta.

DECLARACIÓN DE GUERRA

Nathan Rothschild, del Banco de Inglaterra, emitió un ultimátum: "O se nos otorga la solicitud de renovación o los Estados Unidos se verán a sí mismos envueltos en una guerra desastrosa."Jackson y los patriotas norteamericanos no creían que el poder de los banqueros internacionales se extendiera a tal grado. "Ustedes son una guarida de ladrones viperinos," les dijo Jackson, "Yo me encargaré de exterminarlos, y por el Eterno Dios, yo los exterminaré." Nathan Rothschild emitió la siguiente orden: "Enséñenles a esos impertinentes norteamericanos una lección. Regresémoslos al estatus de Colonia."

El gobierno británico declaró la guerra en 1812 contra los Estados Unidos. El plan de Rothschild era empobrecerlos a tal grado a través de la guerra, que los legisladores tendrían que buscar ayuda financiera… la que, claro, se les daría únicamente a cambio de la renovación de la concesión del Banco de los Estados Unidos. Miles fueron muertos, pero ¿eso qué le importó a Rothschild? El había logrado su objetivo: el Congreso de los Estados Unidos le otorgó la renovación en 1816.

El desafío de Abraham Lincoln

Abraham Lincoln fue electo presidente en 1860 bajo la promesa de abolir la esclavitud de los negros. Once estados sureños a favor de la esclavitud humana de la raza negra, decidieron separarse de la Unión, separándose así de los Estados Unidos: ese fue el inicio de la Guerra Civil (1861-1865). Lincoln, escaso de dinero para financiar los esfuerzos del norte, acudió a los banqueros de Nueva York, quienes accedieron a prestarle dinero a tasas de interés variable de 24 a 36 por ciento. Lincoln se rehusó, sabiendo perfectamente bien que esto era usura y que llevaría a los Estados Unidos a la ruina. Pero su problema de dinero no se había arreglado.

Su amigo en Chicago, el coronel Dick Taylor, vino en su ayuda y le propuso una solución: "Sólo haz que el Congreso pase un comunicado autorizando la emisión de notas legales del tesoro y paga con ellas a los soldados y sigue adelante y gánales la guerra también a ellos."

Esto fue lo que hizo Lincoln  y ganó la guerra: entre 1862 y 1863, en plena conformidad con las provisiones de la  Constitución, Lincoln ordenó la emisión de $450.00 millones de "Greenbacks" libres de deuda para conducir la Guerra Civil. (Estos billetes del Tesoro fueron llamados greenbacks por la gente porque fueron impresos con tinta verde al reverso).

Lincoln llamó a estos greenbacks, "la mayor bendición que los americanos pudieron haber tenido." Una bendición para todos menos para los banqueros, dado que esto estaba terminando con su plan, el robarle el dinero y el crédito a la nación al ser emitidos ya con una carga de interés. Así que hicieron todo lo posible por destruir a estos greenbacks y sabotear el trabajo de Lincoln. Lord Goshen, vocero de los financieros, escribió en el London Times (Cita tomada de Quién Dirige a América por C.K. Howe y reproducida en El Dinero Martirizado de Lincoln por el Dr. R.E.): "Si esta perversa política financiera, que tuvo su origen en Norteamérica hubiera prevalecido hasta lograr su establecimiento, entonces el gobierno habría emitido su propio dinero sin costo. Hubiera pagado todas sus deudas y estaría libre de ellas. Tendría todo el dinero necesario para llevar adelante su comercio. Se hubiera vuelto próspera sin precedente en la historia del mundo. Tal gobierno debe ser destruido o destruirá a toda monarquía en el globo." (La monarquía de los prestadores de dinero).

Primero, para desacreditar a los greenbacks, los banqueros persuadieron al Congreso a que votara una "Cláusula de Excepción" en febrero de 1862, que decía que los greenbacks no podían utilizarse para pagar el interés de la deuda nacional, ni los impuestos, ni bonos de importación. Entonces, en 1863, después de haber financiado la elección  de suficientes senadores y representativos, los banqueros lograron que el Congreso revocara la Ley Greenback en 1863 y pusiera en su lugar el Acta Nacional Bancaria (el dinero tenía que ser emitido con interés por bancos privados).

Esta Acta también estableció que los greenbacks tenían que retirarse de la circulación tan pronto como regresaran al Tesoro como pago de impuestos. Lincoln protestó acaloradamente, pero su objetivo más urgente era ganar la guerra y salvar la Unión, lo que le obligó a relegar para después de la guerra, el veto que estaba planeando contra el Acta y la acción que tomaría contra los banqueros. Sin embargo, Lincoln declaró: "Tengo dos grandes enemigos, el ejército del sur frente a mí y los banqueros en la retaguardia. Y de los dos, los banqueros son mis mayores adversarios."

Lincoln fue reelecto presidente en 1864 y dejó bien claro que atacaría el poder de los banqueros una vez terminada la guerra. La guerra terminó el 9 de abril de 1865, pero Lincoln fue asesinado cinco días después, el 14 de abril. A esto le siguió una tremenda restricción de crédito organizada por los bancos: el dinero en circulación en el país que era en 1866 de $1907 millones, representando $50.46 para cada ciudadano americano, había sido reducido a $605 millones en 1876, representando $14.60 per cápita. El resultado: en diez años, 56,446 fracasos comerciales, representado un pérdida de $2 billones. Y esto no fue suficiente, los banqueros redujeron el dinero en circulación a $6.67 en 1887.

William Jennings Bryan: "Los bancos tiene que retirarse"

 A pesar de todo, el ejemplo de Lincoln se grabó profundamente en las mentes de algunos, perdurando hasta 1896. Ese año, el candidato presidencial para los demócratas era William Jennings Bryan y, una vez más, los textos de historia nos dicen que fue algo muy bueno que no haya tenido éxito en llegar a la presidencia pues estaba totalmente en contra del "dinero" de los banqueros, del dinero emitido como deuda y en contra del estándar del oro. Bryan declaró: "Decimos en nuestra plataforma que creemos que el derecho de emitir dinero es función del gobierno. Creemos eso. Quienes se oponen a ello nos dicen que la emisión del dinero es función del banco y que el gobierno debe salirse del negocio bancario. Yo les digo que la emisión del dinero es función del gobierno y que son los bancos los que deben salirse del negocio del gobierno… Cuando hayamos restaurado el dinero en la Constitución, todas las otras reformas necesarias son posibles, pero mientras esto no se haga, ninguna otra reforma puede llevarse a cabo."

LA RESERVA FEDERAL: EL MÁS GRANDE CONSORCIO

Finalmente el 23 de diciembre de 1913, el Congreso de los Estados Unidos votó el Acta de la Reserva Federal, que le quitó al Congreso el poder de crear el dinero, dándoselo a la Corporación de la Reserva Federal. Uno de los raros congresistas que habían comprendido todo este asunto puesto en juego en el Acta, el representativo Charles A. Lindbergh Sr. (República de Minnesota) padre del famoso aviador, dijo: "Esta Acta establece el más grande consorcio sobre la tierra. Cuando el presidente (Wilson) firme este documento, el gobierno invisible del poder monetario será legalizado…" El peor crimen legislativo de todos los tiempos es perpetrado por este documento bancario.

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN

¿Qué les permitió a los banqueros el finalmente obtener el monopolio absoluto del control del crédito en los Estados Unidos? La ignorancia de la población sobre el asunto económico. John Adams le escribió a Jefferson en 1787: "Todas las perplejidades, confusión y dolor en América, se deben, no a los defectos de la Constitución, no al deseo de honor y virtud, sino a la ignorancia respecto a la naturaleza de la moneda, del crédito y de su circulación."

El Secretario del Tesoro de Lincoln, Salmon P.Chase, declaró públicamente, justo después de pasarse el Acta Nacional Bancaria en 1863: "Mi agencia al promover el pase del Acta Nacional Bancaria, cometió el mayor error financiero de su vida. Ha construido un monopolio que afecta a cada interés en el país. Debería ser repelida, pero antes de que eso pueda lograrse, la gente debe ser puesta de un lado y los banqueros de otro, en un concurso como nunca antes se ha visto en este país." 

Y, finalmente, el fabricante automotriz, Henry Ford, dijo: "Si la gente de nuestro país comprendiera nuestro sistema económico y bancario, creo que tendríamos una revolución antes de mañana."

La educación de la gente, ¡esa es la solución! 

Y es precisamente el método propuesto por el periódico San Miguel: orientar y animar a los cristianos a que vivan plenamente su fe en una sociedad compleja, impersonal y frágil. Y piensan que esto debe hacerse contribuyendo sobre todo a formar a quienes enseñan, informan, dirigen o ejercen algún liderazgo en la sociedad.

Ya que estamos convencidos:

• de que la fe tiene una dimensión social;

• de la enorme riqueza y valor orientador de la doctrina social de la Iglesia;

• de la necesidad de dar a conocer en forma sistemática y pedagógica el pensamiento social de la Iglesia Católica, y su aplicación a través de una "Nueva Economía" o Crédito Social, que contiene la luz y orientación para construir una sociedad más humana, más justa y fraterna;

• de la necesidad de una mejor preparación para poder contribuir eficazmente a la solución de los grandes problemas de nuestro tiempo y;

• de que la fe sin obras es una fe muerta.

El Crédito Social, que para varios Obispos, es la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia en economía, establecería una economía donde todo estuviera organizado para servirle a la persona humana, desarrollar la propia responsabilidad, crear gente comprometida. 

El obstáculo no es el financiero ni el político, ni ningún otro enemigo de este tipo. El obstáculo recae en la pasividad de muchos Católicos que desconocen la Doctrina Social de la Iglesia y de su aplicación a través del Crédito Social. 

NUESTRO OBJETIVO

Es promover el desarrollo de una sociedad más cristiana en donde se viva con dignidad de ser hijos de Dios, mediante la difusión de las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana renovando con esto el orden temporal para darle cabida al plan de Dios.

Trabajar en la búsqueda de soluciones concretas para que reine la justicia social conforme a las enseñanzas del Evangelio y los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. 

"La sociedad humana tiene que ser considerada, ante todo, como una realidad de orden principalmente espiritual: que impulse a los hombres, iluminados por la verdad, a comunicarse entre sí los más diversos conocimientos; a defender sus derechos y cumplir sus deberes; a desear los bienes del espíritu; a disfrutar en común del justo placer de la belleza en todas sus manifestaciones; a sentirse inclinados continuamente a compartir con los demás lo mejor de sí mismos; a asimilar con afán, en provecho propio, los bienes espirituales del prójimo. Todos estos valores informan y, al mismo tiempo, dirigen las manifestaciones de la cultura, de la economía, de la convivencia social, del progreso y del orden político, del ordenamiento jurídico y, finalmente, de cuantos elementos constituyen la expresión externa de la comunidad humana en su incesante desarrollo." (Juan XXIII, Encíclica Pacem in Terris, 36)

"San Miguel" es un periódico de Laicos católicos, que también tiene que ver con una reforma económica, a través de una "Nueva Economía" o "Crédito Social". 

¿Por qué? ¿Qué tiene que ver esto con la religión? alguien se preguntará. 

El sistema de Crédito Social o Nueva Economía no es más que un método, una forma de aplicar la Doctrina Social de la Iglesia, la cuál es parte integral de las enseñanzas de la Iglesia Católica. Por consiguiente, el periódico "San Miguel" no se aleja de su primer objetivo que es el promover el desarrollo de una sociedad más Cristiana mediante la difusión de la enseñanzas de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Si la Iglesia interviene en materias sociales y ha desarrollado una serie de principios que han sido llamados "Doctrina Social de la Iglesia", es esencialmente porque, tal como el Papa Benedicto XV dijo, "es en el campo económico en el que la salvación de la almas está en juego". Su sucesor inmediato, el papa Pío XI, también escribió: "Puede decirse, con toda verdad, que actualmente las condiciones de la vida social y económica son tales, que extensas multitudes de hombres no pueden prestar atención a lo que verdaderamente es esencial y necesario, esto es, su salvación eterna. (Carta encíclica, Quadragesimo Anno, 15 de mayo de 1931).

Pío XII utilizó palabras similares en su programación de radio del 1 de junio de 1941: "¿Como puede la Iglesia, como Madre amorosa que se preocupa por el bienestar de sus hijos permitirse el permanecer indiferente cuando vemos sus privaciones, permanecer en silencio o pretender no ver y no entender las condiciones sociales que, voluntariamente o no, hacen difícil y prácticamente imposible una conducta cristiana en conformidad con los Mandamientos del Soberano Dador de la Ley?" Y del mismo modo se expresan todos los Papas, incluyendo actualmente a Su Santidad Benedicto XVI, quien nos llama a "escuchar el grito de los pobres" y actuar en consecuencia.