Apologética
Sus Peligros y Alcances
Recopilado por Carlos Reyes
Presentación
Durante estos últimos años hemos escuchado la expresión "gender", término inglés dedicado a las relaciones entre hombre y mujer. En español género sería fácilmente comprensible si se tradujese como "sexo" muchos se imaginan que es solo otra manera de referirse a la división de la humanidad en dos sexos, pero detrás se esconde toda una ideología que busca hacer salir el pensamiento de los seres humanos de esta estructura bipolar.
"El discurso sobre el género niega importancia a la diferencia genital entre hombre y mujer."
Los proponentes de esta ideología quieren afirmar que las diferencias entre el varón y la mujer, fuera de las obvias, no corresponden a una naturaleza fija:varones y mujeres. Piensan más bien en las diferencias pensar, obrar y valorarse a sí mismos son el producto de la cultura de un país y de una época determinada, que asigna a cada grupo de personas características que se explican por las conveniencias de las estructuras sociales de dicha sociedad.
Quieren rebelarse contra esto y dejar a la libertad de cada cual el tipo de "género" al que quieren pertenecer, todos igualmente válidos. Esto hace que hombres y mujeres heterosexuales, los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales sean simplemente modos de comportamiento sexual producto de la elección de cada persona, libertad que todos los demás deben respetar.
Reconocemos en esto una posición revolucionaria y las consecuencias que tiene la negación de que haya una naturaleza dada a cada uno de los seres humanos por su capital genético. Se diluye la diferencia entre los sexos como algo convencionalmente atribuido por la sociedad, y cada uno puede "inventarse" a sí mismo.
Toda la moral queda librada a la decisión del individuo y desaparece la diferencia entre lo permitido y lo prohibido en esta materia. Las consecuencias religiosas son obvias. Es eficaz darse cuenta de lo que esto figura, pues los proponentes de esta ideología usan persistentemente un lenguaje equívoco para infiltrarse fácilmente en el ambiente, habituando a las personas a pensar como ellos. [1]
Introducción
Si tuviéramos que resumir la ideología del género en una frase, convendría recoger la de Simone de Beauvoir: "La mujer no nace: se hace" [2]
Una nueva versión de la lucha de clases
Los textos dedicados al género analizan los papeles y responsabilidades atribuidas al hombre y a la mujer en el contexto de nuestra sociedad, como si fueran expectativas de ciertas características, aptitudes y comportamientos probables de cada uno de ellos (la feminidad y la masculinidad). Estos papeles y expectativas serían distintos en el tiempo y según las organizaciones económicas y sociales.
La ideología del género recoge la interpretación de Friedrich Engels en su libro El Origen de la Familia al concepto de lucha de clases; aquí relata la historia de la mujer: donde depende esencialmente de la técnica. La aparición de la propiedad privada convierte al hombre en propietario de la mujer. En la familia patriarcal fundada sobre la propiedad privada, la mujer se ve explotada y oprimida por el hombre. Así el proletariado y las mujeres se convierten en dos clases oprimidas. "La liberación" de la mujer pasa por la destrucción de la familia y la entrada de esta en el mundo del trabajo. Una vez "liberada" del yugo marital y de la maternidad, la mujer ocuparía lugar en una sociedad de producción.
Inspirándose en el estructuralismo, la ideología del género considera que cada cultura produce sus normas de conducta y modela un tipo de mujer distinto. Según las sociedades, ciertas tareas serán tradicionalmente consideradas como "tareas femeninas" y otras como "masculinas". Si se quiere "liberar" a la mujer de la imagen de esposa y madre hay que proveerle de los medios necesarios: la anticoncepción y el aborto. Liberada de las responsabilidades del hogar y de la familia, la mujer se entrega a su papel de trabajadora, en igualdad con el hombre. Es así como afirman que las diferencias de papel entre hombre y mujer son de origen puramente histórico o cultural: el producto de una cultura en vías de extinción.
La mujer "desmaternizada"
Elisabeth Badinter defiende que el instinto materno es un mito. En cuanto al amor materno, en su opinión, no se puede dar por supuesto. [3] En algunas de sus páginas, la maternidad se presenta como el lugar de alienación y esclavitud femenina. Es tiempo de "desmaternizar" a la mujer, de abolir las diferencias entre hombre y mujer, llegando a una "cultura unisex". La diferencia y la complementariedad se sustituyen por la semejanza entre los sexos. Aparece la androginia (Dicho de una persona: Cuyos rasgos externos no se corresponden definidamente con los propios de su sexo) y se promueve la valoración de una supuesta bisexualidad original de todas las personas.
En esta nueva cultura, las funciones del hombre y la mujer serían perfectamente intercambiables. [4] A partir de entonces, la familia heterosexual y monógama, consecuencia natural del comportamiento heterosexual del hombre y la mujer, aparece como un caso de práctica sexual junto a muchos otros que se situarían en plano de igualdad con éste: la homosexualidad, el lesbianismo, la bisexualidad, el travestismo, las "familias" "recompuestas", las "familias" monoparentales masculinas o femeninas, y sólo quedarían las uniones pedofílicas o incluso incestuosas.
Al ponerse todas las uniones en plano de igualdad, la ley debería dar a todas ellas las mismas prerrogativas jurídicas que se reconocen a la familia tradicional.
Ideología de género: Primer blanco, la Familia
La familia tradicional, heterosexual y monógama, se reduce a un modelo entre tantas otras uniones de carácter contractual.
La institución familiar tradicional comprende la instauración del matrimonio construyendo juntos una nueva comunidad, estable y abierta a la vida surgiendo la filiación: compromiso en el tiempo, fidelidad, solidaridad, convivencia, socorro e interdependencia consentida. El estado de filiación no se inventa; se instituye socialmente como proveniencia de toda persona, de la que no se puede disponer: ni el sujeto tiene poder para decidir que deja de ser hijo o hija de sus padres, ni éstos son dueños del vínculo que, sin embargo, procede de su acto procreador.
La cultura anti-familia del género llama "familia" y equipara diferentes formas de unión que se fundan en contratos acordados entre individuos. Los vínculos que contraen uno con otro serían entonces rescindibles en cualquier momento, si los términos dejan de convenirle, en el momento en que la supuesta bisexualidad original evolucione en uno u otro sentido. Si hubiere hijos, perderán esa "familia" –precaria desde su mismo origen- cuando las partes contratantes estimen tener interés en poner fin a ese contrato.
"El final de la familia biológica eliminará también la necesidad de la represión sexual. La homosexualidad masculina, el lesbianismo y las relaciones sexuales extramaritales ya no se verán en la forma liberal como opciones alternas, fuera del alcance de la regulación estatal, en vez de esto, hasta las categorías de homosexualidad y heterosexualidad serán abandonadas: la misma institución de las relaciones sexuales, en que hombre y mujer desempeñan un rol bien definido, desaparecerá. La humanidad podría revertir finalmente a su sexualidad polimorfamente perversa natural" [5].
Estas palabras de Alison Jagger, revelan claramente la hostilidad de las "feministas del género" frente a la familia. "La igualdad feminista radical significa, no simplemente igualdad bajo la ley y ni siquiera igual satisfacción de necesidades básicas, sino más bien que las mujeres -al igual que los hombres- no tengan que dar a luz. La destrucción de la familia biológica que Freud jamas visualizó, permitirá la emergencia de mujeres y hombres nuevos, diferentes de cuantos han existido anteriormente" [6].
Al parecer, la principal razón del rechazo feminista a la familia es que para ellas esta institución básica de la sociedad "crea y apoya el sistema de clases sexo/género". Así lo explica Christine Riddiough, colaboradora de la revista publicada por la institución internacional anti-vida Catholics for a Free Choice" ("Católicas por el derecho a elegir"):
"La familia nos da las primeras lecciones de ideología de clase dominante y también le imparte legitimidad a otras instituciones de la sociedad civil. Nuestras familias son las que nos enseñan primero la religión, a ser buenos ciudadanos, tan completa es la hegemonía de la clase dominante en la familia, que se nos enseña que ésta encarna el orden natural de las cosas. Se basa en particular en una relación entre el hombre y la mujer que reprime la sexualidad, especialmente la sexualidad de la mujer" [7].
Para quienes tienen una visión marxista de las diferencias de clases como causa de los problemas, apunta OLeary, "diferente es siempre desigual y desigual siempre es opresor." En este sentido, las "feministas de género" consideran que cuando la mujer cuida a sus hijos en el hogar y el esposo trabaja fuera de casa, las responsabilidades son diferentes y por tanto no igualitarias. Entonces ven esta desigualdad en el hogar como causa de desigualdad en la vida pública, ya que la mujer, cuyo interés primario es el hogar, no siempre tiene el tiempo y la energía para dedicarse a la vida pública. Por ello afirman:
"Pensamos que ninguna mujer debería tener esta opción. No debería autorizarse a ninguna mujer a quedarse en casa para cuidar a sus hijos. La sociedad debe ser totalmente diferente. Las mujeres no deben tener esa opción, porque si esa opción existe, demasiadas mujeres decidirán por ella" [8].
Queda claro que para los propulsores del "género" las responsabilidades de la mujer en la familia son supuestamente enemigas de la realización de la mujer.
Los artífices de la nueva "perspectiva de género" presentes en la cumbre de la mujer apuntaron la necesidad de "deconstruir" la familia, el matrimonio, la maternidad, y la feminidad misma para que el mundo pueda ser libre. En contraste, los representantes de las principales naciones comprometidas con la defensa de la vida y los valores familiares que participaron en Pekín, alzaron su voz en contra de este tipo de propuestas, sobre todo al descubrir que el documento de la cumbre eliminaba arbitrariamente del vocabulario del programa las palabras "esposa", "marido", "madre", "padre".
Salud y Derechos Sexuales Reproductivos
Las "feministas de género" incluyen como parte esencial de su agenda la promoción de la "libre elección" en asuntos de reproducción y de estilo de vida. Según OLeary, "libre elección de reproducción" es la expresión clave para referirse al aborto a solicitud; mientras que "estilo de vida" apunta a promover la homosexualidad, el lesbianismo y toda otra forma de sexualidad fuera del matrimonio. Así, los representantes del Consejo Europeo en Pekín lanzaron la siguiente propuesta:
"Deben escucharse las voces de mujeres jóvenes, ya que la vida sexual no gira sólo alrededor del matrimonio. Esto lleva al aspecto del derecho a ser diferente, ya sea en términos de estilo de vida -la elección de vivir en familia o sola, con o sin hijos- o de preferencias sexuales. Deben reconocerse los derechos reproductivos de la mujer lesbiana" [9].
Estos "derechos" de las lesbianas, incluirían también el "derecho" de las parejas lesbianas a concebir hijos a través de la inseminación artificial, y de adoptar legalmente a los hijos de sus compañeras. Los defensores del "género" no sólo proponen este tipo de aberraciones, además defienden el "derecho a la salud" que, en honor a la verdad, se aleja por completo de la verdadera salud del ser humano. Justamente, ignorando el derecho de todo ser humano a la vida, estos proponen el derecho a la salud, que incluye el derecho a la salud sexual y reproductiva. Paradójicamente, esta "salud reproductiva" incluye el aborto y por tanto, la "muerte" No en vano, las "feministas de género" son fuertes aliadas de los Ambientalistas y Poblacionistas.
"Para ser efectivos en el largo plazo, los programas de planificación familiar deben buscar no sólo reducir la fertilidad dentro de los roles de género existentes, sino más bien cambiar los roles de género a fin de reducir la fertilidad" [10].
Así, los "nuevos derechos" propuestos por las "feministas de género", no se reducen a los derechos de "salud reproductiva" promoviendo no solo el aborto, además exigen el "derecho" a determinar la propia identidad sexual. En un volante que circuló durante la Conferencia de Pekín, (Comisión Internacional de los Derechos Humanos de Homosexuales y Lesbianas) exigió este derecho en los siguientes términos:
"Nosotros, los abajo firmantes, hacemos un llamado a los Estados Miembros a reconocer el derecho a determinar la propia identidad sexual; el derecho a controlar el propio cuerpo, particularmente al establecer relaciones de intimidad; y el derecho a escoger, dado el caso, cuándo y con quién engendrar y criar hijos, como elementos fundamentales de todos los derechos humanos de toda mujer, sin distingo de orientación sexual".
Esto es más alarmante aún tomando en cuenta que para las "feministas de género" existen cinco sexos. Rebecca J. Cook, docente de Leyes en la Universidad de Toronto y redactora del aporte oficial de la ONU en Pekín, señala en la misma línea de sus compañeros de batalla, que los géneros masculino y femenino, serían una "construcción de la realidad social" que deberían ser abolidos. Increíblemente, el documento elaborado por la feminista canadiense afirma que "los sexos ya no son dos sino cinco", y por tanto no se debería hablar de hombre y mujer, sino de "mujeres heterosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales, hombres homosexuales y bisexuales". La "libertad" de los propulsores del "género" para afirmar la existencia de 5 sexos, contrasta con todas las pruebas científicas existentes según las cuales, sólo hay dos opciones desde el punto de vista genético: o se es hombre o se es mujer, no hay definitivamente nada, que esté en el medio.
Teología de género: Ataque a la Religión
Si bien las "feministas de género" promueven la "deconstrucción" de la familia, la educación y la cultura como panacea para todos los problemas, ponen especial énfasis en la "deconstrucción" de la religión que, según dicen, es la causa principal de la opresión de la mujer. Numerosas ONG acreditadas ante la ONU, se han empeñado en criticar a quienes ellos denominan "fundamentalistas" (Cristianos Católicos, Evangélicos y Ortodoxos, Judíos y Musulmanes) o cualquier persona que rehúse ajustar las doctrinas de su religión a la agenda del "feminismo de género".
Un video promotor del Foro de las ONG en la Conferencia de Pekín, producido por Judith Lasch, señala:
"Nada ha hecho más por constreñir a la mujer que los credos y las enseñanzas religiosas".
De la misma manera, el informe de la Reunión de Estrategias Globales para la Mujer contiene numerosas referencias al fundamentalismo y a la necesidad de contrarrestar sus supuestos ataques a los derechos de la mujer.
Para el "feminismo de género", la religión es un invento humano y las religiones principales fueron inventadas por hombres para oprimir a las mujeres. Por ello, las feministas radicales postulan la re-imagen de Dios como Sophia: Sabiduría femenina. En ese sentido, las "teólogas del feminismo de género" proponen descubrir y adorar no a Dios, sino a la Diosa. Por ejemplo, Carol Christ, autodenominada "teóloga feminista de género" afirma lo siguiente:
"Una mujer que se haga eco de la afirmación dramática de Ntosake Shange: Encontré a Dios en mí misma y la amé ferozmente está diciendo: El poder femenino es fuerte y creativo. Está diciendo que el principio divino, el poder salvador y sustentador, está en ella misma y que ya no verá al hombre o a la figura masculina como salvador" [11].
Igual de extrañas son las palabras de Elisabeth Schussler Fiorenza, otra "teóloga feminista de género" que niega de raíz la posibilidad de la Revelación, tal como se lee en la siguiente cita:
"Los textos bíblicos no son revelación de inspiración verbal ni principios doctrinales, sino formulaciones históricas. Análogamente, la teoría feminista insiste en que todos los textos son producto de una cultura e historia patriarcal androcéntrica." [12].
Además, Joanne Carlson Brown y Carole R. Bohn, autodenominadas teólogas de la "escuela feminista de género", atacan al cristianismo diciendo:
"El cristianismo es una teología abusiva que glorifica el sufrimiento. ¿Cabe asombrarse de que haya mucho abuso en la sociedad moderna, cuando la imagen teológica dominante de la cultura es el abuso divino del hijo - Dios Padre que exige y efectúa el sufrimiento y la muerte de su propio hijo? Si el cristianismo ha de ser liberador del oprimido, debe primero liberarse de esta teología" [13].
Por todo ello, los dueños de la "nueva perspectiva" promueven el ataque frontal al cristianismo y a toda figura que lo represente. Contrastantes con todas estas posturas de ataque y agresión a la religión, a la Iglesia, concretamente al Vaticano, son las posturas de la mayoría de mujeres del mundo que según el informe de OLeary defienden sus tradiciones religiosas como la mejor de las protecciones de los derechos y la dignidad de la mujer. Mujeres católicas, evangélicas, ortodoxas y judías agradecen en particular, las enseñanzas de sus credos sobre el matrimonio, la familia, la sexualidad, y el respeto por la vida humana. La Santa Sede por su parte, señaló en los meses previos a Pekín, el peligro de la tendencia en el texto planteado por la ONU, a dejar de lado el derecho de las mujeres a la libertad de conciencia y de religión en las instituciones educativas.
La Desigualdad entre hombre y mujer. Razones válidas entre mentiras
Que debemos trabajar por una igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, me resulta una proposición verdadera, que sin embargo debe ser concienciada cada día en nuestras culturas predominantemente machistas. Si bien, no deja de ser cierto, que la conducta machista es fruto de una educación materna machista. O sea, los formadores de "machos" generalmente son las mujeres.
Sin embargo, la filosofía del género absorbe múltiples variables a esta situación de desigualdad, proponiendo ir bastante más lejos que en lo que a derechos y oportunidades se refiere.
El Género propone: la igualdad
Pero ¿qué igualdad?
Veamos que nos dicen las entidades propulsoras de esta filosofía como el CLADEM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer): "género" no se refiere a los sexos masculino y femenino, sino que se refiere a una ideología que niega el fundamento natural de los roles tradicionales del hombre y la mujer y que alega que todos ellos, incluyendo el concepto mismo de la maternidad, son puras invenciones sociales sujetas a cambio. En este contexto, la sexualidad es reinterpretada para que incluya como "normales" el homosexualismo, el bisexualismo, y el travestismo.
¿Podemos plantearnos seriamente la igualdad? ¿No es obvio que somos en esencia distintos? ¿No es claro que somos en nuestra "periferia de ser" y en nuestra "roca de ser "diferentes?
¿Se puede dudar de la "desigualdad" (¡bellísima desigualdad!) entre un hombre y una mujer?
Por lo visto ¡NO!
Adoro cocinar, pero eso no es un rol masculino ni femenino. Detesto cambiar un neumático, pero eso tampoco me identifica como hombre y mujer. ¿Cuál es la igualdad planteada? Una idea retorcida y antinatural (lo natural para la filosofía del Género es una cosa tan cambiante como los días de otoño) busca justificar lo injustificable. El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción. Esta baja condición de la mujer, que se manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos, y más en los tiempos clásicos, ha sido gradualmente retocada, disimulada y, en ciertos sitios, hasta revestida de formas más suaves, pero no abolida.
¿Será que la igualdad es el derecho a trabajar como una esclava en una fábrica 12 horas al día? Así se igualaría a muchos hombres, jóvenes y niños que lo hacen. ¿Y eso está bien?
O tal vez ¿será que se desea que el hombre se embarace? Así las cosas serán bien parejas.
¡No olvidemos igualar la menstruación!
De paso los hombres, podremos cederles, en base a la igualdad, nuestro cáncer de próstata y nuestros factores de riesgos aumentados para el cáncer de colon. (Por no incluir la disfunción eréctil a riesgo de ser acusado frudianamente de fálico).
Conclusión con Acción
¿Queridos amigos creen que estamos lejos de todo esto? Déjenme detallar lo que en la Conferencia de Beijing + 5 (perteneciente a la ONU) se proponía dentro de una clasificación de "Nuevos derechos humanos":
"El derecho de la libre opción sexual de las "cinco opciones normales": heterosexual, homosexual, bisexual, travestismo y lesbianismo"
Proponiendo una nueva clase de familia que no sea la "monogámica" tal como lo vaticinaba Engels podríamos decir que: ya nos hemos adelantado.
La filosofía del género: mal intencionada unión de pensamientos nefastos y destructivos conceptos está hoy entre nosotros.
En palabras de Dale OLeary, el "feminismo de género" es un sistema cerrado contra el cual no hay forma de argumentar. No puede apelarse a la naturaleza, ni a la razón, la experiencia, o las opiniones y deseos de mujeres verdaderas, porque según las "feministas de género" todo esto es "socialmente construido". No importa cuánta evidencia se acumule contra sus ideas; ellas continuarán insistiendo en que es simplemente prueba adicional de la conspiración patriarcal masiva en contra de la mujer. Sin embargo, existen muchas personas que quizás por falta de información, aún no están al tanto de la nueva propuesta y de los peligrosos alcances de la misma. Vale la pena conocer esta "perspectiva de género" que hoy por hoy no sólo está tomando fuerza en los países desarrollados sino también ha empezado a filtrarse en nuestro medio. Basta revisar algunos materiales educativos difundidos en colegios,universidades del país e incluso a logrado penetrar en el templo.
En Estados Unidos el "feminismo de género" ha logrado ubicarse en el centro de la corriente cultural norteamericana. Prestigiosas universidades y Colleges de los Estados Unidos difunden abiertamente esta perspectiva ya sea en series televisivas con el siguiente mensaje: la identidad sexual puede "deconstruirse" y la masculinidad y femineidad no son más que "roles de géneros construidos socialmente". Tomando en cuenta que el avance de las tecnologías ha logrado que dichos programas con toda la nueva "perspectiva de género" lleguen diariamente a los países en vías de desarrollo primordialmente a través de la televisión por cable, sin descartar los otros medios que existen, esto nos pone ante un nuevo reto que debe ser enfrentado con urgencia para evitar las graves consecuencias que ya está ocasionando en el Primer Mundo.
Más aún cuando en palabras de OLeary, la "deconstrucción" de la familia y el ataque a la religión, la tradición y los valores culturales que las "feministas de género" promueven en los países en desarrollo, afecta al mundo entero.
También dependerá de nosotros ignorarla, combatirla o aceptarla.
Propongo el ejemplo de presentar batalla, con humildad, amor y respeto, entendiendo que es ante todo una batalla espiritual.
RECOPILACIÓN HECHA DE ESTUDIOS DE CHURCH FORUM Y DE TEXTO PUBLICADO POR LA CEP. AUTOR: Oscar Alzamora Revoredo, S.M. [1] Mons. Oscar Alzamora Revoredo, S.M. Obispo Auxiliar de Lima Miembro de la CEAL. Lima, Abril 1998 - [2] «Le deuxième sexe II. L´expérience vécue´», NRF, Ed. Gallimard 1949, pág.13 - [3]. Simone de Beauvoir ya había escrito: “(...) el amor materno no tiene nada de natural” (idem, pág. 339). Ver “L’amour en plus. Histoire de l’amour maternel (XVIIe-Xxe siècle), Elisabeth Badinter, Ed. Flammarion, Paris, 1980. [4] Ver Safe Motherhood Initiatives: Critical issues, editado por Marge Berer y TK Sundari Ravindran, colección Reproductive Health Matters, Blackwell Science Ltd., Oxford 1999.
[5] Alison Jagger, “Political Philosophies of Womens Liberation”, Feminism and Philosophy, Littlefield, Adams & Co., Totowa, New Jersey, 1977, p. 13. [6] Ver Safe Motherhood Initiatives: Critical issues, editado por Marge Berer y TK Sundari Ravindran, colección Reproductive Health Matters, Blackwell Science Ltd., Oxford 1999, p. 14.- [7] Christine Riddiough, “Socialism, Feminism and Gay/Lesbian Liberation”, Women and Revolution, p. 80 - [8] Christina Hoff Sommers, Who Stole Feminism?, Simon & Shuster, New York, 1994, p. 257.
[9] Council of Europe, “Equality and Democracy: Utopia of Challenge?”, Palais del Europe, Strausbourg, Febrero 9-11, 1995, p. 25. - [10] “Gender Perspective in Family Planning Programs”, Division for the Advancement of Women. [11] Carol Christ, Womanspirit Rising, p. 277. - [12] Joanne Carlson Brown and Carole R. Bohn, Christianity, Patriarchy, and Abuse: A Feminist Critique, p. 26. [13] Joanne Carlson Brown and Carole R. Bohn, Christianity, Patriarchy, and Abuse: A Feminist Critique, p. 26.
