Ante los obispos de Canadá el Papa resalta que el compromiso en favor de la verdad abre el camino hacia la reconciliación duradera, por medio del proceso sanador de pedir y conceder perdón: dos elementos indispensables para la paz

Su Santidad, Benedicto XVI reiteró, el pasado mes de octubre, la importante actualidad de la parábola del hijo pródigo, que presenta la infinita misericordia de Dios y el anhelo humano de reconciliación. En su discurso a los obispos de la región eclesiástica occidental de Canadá, en visita ad limina, el Papa alienta a impulsar la'purificación de la memoria'y la atención pastoral a los aborígenes.

Benedicto XVI ha reiterado este lunes la importante actualidad de la parábola del hijo pródigo, que presenta la infinita misericordia de Dios y el profundo anhelo humano de conversión y reconciliación. En su discurso a los obispos canadienses, de la región eclesiástica occidental de este país que han concluido su visita ad limina apostolorum, el Papa ha hecho hincapié en la tentación de los hombres y mujeres - también en nuestro tiempo - de pretender ejercer una malentendida libertad, apartándose de Dios y, al mismo tiempo, apartando a Dios de la esfera pública. Fenómeno que, como demuestra la historia de la humanidad y la de los individuos, desemboca de forma tan negativa en la pérdida de la dignidad personal, la confusión moral y la desintegración familiar y social.

Tras recordar que « sin embargo, el amor apasionado del Padre para con la humanidad vence el orgullo humano », el Papa se ha referido a su Encíclica Dios es Amor (cf N.10) « Amor gratuito, que perdona y que conduce a las personas a profundizar en la comunión de la Iglesia de Cristo. Amor que ofrece verdaderamente a todos los pueblos la unidad en Dios y que, como se manifiesta perfectamente a través de Cristo en la Cruz, brinda reconciliación, justicia y amor ».

Benedicto XVI ha puesto de relieve su alegría por el importante trabajo de los obispos de la región eclesiástica occidental de Canadá en el Consejo Católico Aborigen para la Reconciliación y los objetivos del Fondo Amerindio. « Iniciativas que brindan esperanza y testimonian el amor de Cristo ».

Por lo que el Santo Padre ha alentado a los prelados de Canadá a perseverar en esta pastoral y en el impulso de la'purificación de la memoria', enfocando las causas profundas de las necesidades sociales y espirituales de los fieles aborígenes: « Os exhorto a enfocar con compasión y determinación las causas que subyacen en las dificultades relacionadas con las necesidades sociales y espirituales de los fieles aborígenes. El compromiso en favor de la verdad abre el camino hacia la reconciliación duradera, por medio del proceso sanador de pedir perdón y de conceder perdón: dos elementos indispensables para la paz. De esta forma, nuestra memoria queda purificada, nuestros corazones se pacifican y nuestro futuro se colma de la inquebrantable esperanza cristiana en la paz que brota de la verdad ».

Profundizando en el significado de la parábola del hijo que estaba perdido, el Papa se ha referido a « los que tristemente se distancian de la Iglesia ». Y, destacando las tres figuras de este pasaje de la Sagrada Escritura, Benedicto XVI ha insistido en la figura del « Padre infinitamente misericordioso, en la del hijo menor y su alegría por haber sido perdonado y en la del hijo mayor, trágicamente ensimismado ».

El Pontífice ha expresado su satisfacción por la prioridad pastoral de los obispos canadienses en la promoción del sacramento de la penitencia y reconciliación, que refleja el rostro misericordioso del Padre. Ante las manifestaciones del pecado que parecen avanzar en las sociedades, como el afán de poder y de poseer, la corrupción y la explotación de las personas, Benedicto XVI ha recordado la progresiva pérdida individual del sentido del pecado y del mal, que a su vez conlleva la atenuación de la necesidad de buscar el perdón, debilitando peligrosamente la relación personal con Dios.

Benedicto XVI ha enfatizado que cuando se confunde y relativiza el mal, olvidando la necesidad de reconciliarnos con Dios–Amor y con nuestros hermanos en humanidad y cuando se olvida la importancia de perdonar y pedir perdón, se promueve el desarrollo de una inquietante cultura que conduce a conflictos que socavan la paz duradera y la verdadera armonía que anhelan los individuos, las familias y la sociedad.