Ante los posibles peligros de una crisis económica o del derrumbe del valor del dólar, varios supuestos especialistas recomiendan volver al patrón oro o sugieren a los particulares invertir en oro, que según ellos sería un valor « refugio y seguro ».
Están equivocados. Estos « especialistas » admiten que el oro existe en cantidad insuficiente para representar todas las necesidades de dinero; pero, dicen ellos, eso es algo bueno, porque al vincular la creación de dinero al oro se limita la cantidad de dinero que los Estados pueden crear y, por lo tanto, se impediría la inflación. Afirman que si el dinero no está basado en el oro, entonces está basado en la confianza, es decir, « en nada, en ningún bien sólido », según ellos.
Pero esa confianza no es nada insignificante: es la confianza de que se pueden obtener bienes y servicios a cambio del dinero. Porque, como vimos en el artículo anterior, el dinero está basado en la existencia de los productos, no en la existencia del oro. Además, el oro no se come; son las frutas, las verduras y otros alimentos los que alimentan. Destruya toda la producción de las granjas y de las fábricas y conserve el oro: ¿con qué va a vivir?
Alain Pilote
Durante milenios el oro ha sido valorado por su belleza, escasez y no tanto por sus cualidades químicas, físicas, o tecnológicas. De hecho, otros metales y elementos químicos han sido más útiles.
Su alto valor ha sido más subjetivo. Su belleza y escasez le significan un privilegio al poseedor y cierto prestigio. Además, su comercio le permite enriquecerse con otros bienes, y compra voluntades… significa poder.
Por ello, la lucha por el oro ha sido implacable desde la antigüedad.
El oro también ha sido utilizado como moneda, facilitando el comercio. Sin embargo, ha sido corrompido por los bancos de dinero fiduciario, simbólico, basado en la confianza y no en el objeto en sí. Los banqueros aprovecharon esta confianza de la gente para otorgar préstamos con cheques o pagarés, en representación de un oro que no existía o era insuficiente.
Gracias a la confianza, estos billetes circularon en el comercio representando a un oro supuestamente siempre disponible. La gente prefería en sus manos otros bienes como alimentos, tierra, herramientas, vestido… y dejaban al oro en el banco, pues en casa no le solucionaba nada.
Así, el oro fue un respaldo falso que, no obstante, movió a la economía durante siglos. Y fue el dólar norteamericano el principal dinero de papel que representó al oro. Hasta que, en 1971, el oro, real o imaginario, dejó de respaldar nada. El presidente Richard Nixon acabó con esa dependencia, pues había demasiado dinero en circulación y poco oro para darlo, así que lo quitaron y siguieron emitiendo billetes sin necesidad de oro, como ya lo hacían, pero ahora sin compromiso legal de poseerlo.
Basta cambiar el número o denominación del billete para aumentar o disminuir el valor de ese dinero, sin tener que aumentar el respaldo de oro.
Obsérvese que el oro como respaldo no es realmente dinero, a menos que circule acuñado en monedas metálicas, cumpliendo entonces las funciones de pago, depósito, ahorro, valor e intercambio de bienes y servicios… lo mismo que han hecho otras formas de dinero, como el papel, cacao, pieles, piedras, mantas, etc.
¿Y por qué el respaldo del oro no es lo mejor para la economía?
Insuficiente respaldo
El oro sigue muy valorado y hay quienes piensan que debería volver a respaldar al dinero fiduciario. Pero sólo lo dirán quienes ya tienen ese oro o pueden obtenerlo fácilmente. Otra vez, el poco oro existente provocaría una emisión mayor de dinero fiduciario sin control, a fin de satisfacer las demandas del comercio, como ha sucedido, aunque el oro de respaldo sea menor y siga valiendo lo mismo. Es ilógico.
Acapara la riqueza
Además de escaso, el oro es acaparado por las instituciones bancarias, incluso por familias, lo que significa poder y riqueza en unos cuantos. Así, la economía no cumple su función elemental de satisfacer las necesidades de la gente, lo que ya es razón suficiente para no regresar al patrón oro.
Sistema deuda
Cualquier dinero fiduciario que nace como papel-moneda representando al oro, se concentrará en quienes poseen el oro. Y será distribuido como un préstamo, es decir, para ser devuelto, para sacarlo de circulación y pagar la deuda; y quedar igual en el mejor de los casos, ya que los intereses empeoran la situación, generando más escasez y números rojos. Como vemos, se debe a este sistema de deuda, la gran paradoja: entre más dinero se emite, menos dinero hay.
Intereses
En efecto, dichas deudas se agravan por el pago de intereses, que exceden al monto prestado y son la motivación del banquero. Intereses que a nadie le dieron y no están circulando, ni en papel ni en oro; y que van aumentando, pues ese dinero toma muchos caminos y se entretiene antes de poderlo recuperar en los plazos de pago. Peor aun cuando se aplican intereses a los intereses, el anatocismo.
Inflación
Tal escasez monetaria es lo que corrompe a la sociedad con fraudes, robos, inflación, explotación laboral y todo lo que arrebate más dinero. Lo más fácil y rápido es subir los precios, la inflación. Así que los precios no suben porque todos traen más dinero en sus bolsillos sino mucha deuda por pagar a los poseedores del oro.
Especulación
Especular es tentar al pobre siempre insatisfecho, que siempre necesita más. Así que el oro rebasa su valor subjetivo y su valor oficial, y quienes lo posean podrán especular con su venta, elevando y bajando su precio a conveniencia; o rebajando la cantidad de oro en las monedas circulantes. Todo, a fin de acaparar más, y más enriquecerse con todos los bienes y servicios que el oro representa.
Individualismo
El afán de acaparar más oro y dinero se basa en el egocentrismo de competir por salvarse a sí mismo y a los propios. Se asume que el sistema monetario es injusto y puede dejar en la ruina a mucha gente, y sólo los acaparadores sobreviven. Esto no abona a la cooperación y sana convivencia, sino a la avaricia, la envidia y la guerra.
Dificil de controlar
Resulta complicado controlar o conocer las reservas de oro de cada país, en bóvedas o aun en la naturaleza. Es fácil de alardear o de esconder; no se sabe bien cuánto existe ni dónde está. Los costos de extracción pueden variar. Y no circula. ¿Cuándo es escaso o no? ¿Cuándo sube y baja su precio? ¿Quiénes lo deciden? Lo único seguro es que el oro genera aún más deuda y escasez monetaria.
Sin sobernía monetaria
El patrón oro comoquiera requiere un papel-moneda de referencia mundial, como lo ha sido injustatamente el dólar estadounidense. Esto elimina la prooobb
posibilidad de soberanía monetaria para emitir dinero propio, libre de deudas en los distintos países. Incluso sería injusto el respaldo con petróleo –aun cuando sea más valioso por la gran cantidad de riquezas y satisfactores que genera.
Contra la digitalización
Los avances hacia la digitalización del dinero, no requieren respaldo de ningún valor intrínseco como el oro. Es decir, el oro va en contra de las tendencias tecnocráticas más eficientes –aunque éstas tienen otras deficiencias, como la falta de democracia y de honestidad en quienes manejan el dinero digital, y el peligro de control si se abandona el papel moneda.
Explotación
Además de la explotación laboral que el oro ha significado, destaca la degradación ecológica. Muchas comunidades en el mundo padecen estas explotaciones por parte de las compañías mineras que contaminan y acaparan el agua en detrimento de la economía local. Además, los líderes comunitarios son asesinados con total impunidad y complicidad de los gobiernos, como en México.
En resumen, el dinero injusto e inequitativo empeora si se regresa al patrón oro. Al final, el oro sólo representa un obstáculo y un modelo obsoleto para crear el dinero suficiente que hoy necesitan las actividades económicas, sin aportar nada a la sociedad.
Democracia Económica
En cambio, las propuestas de Democracia Económica buscan la distribución del dinero fiduciario para solventar las necesidades básicas de todos, sea dinero de papel o digital, sin deudas. No se requiere respaldo del oro.
Sin embargo, entes privados crean dinero para su propio beneficio, mientras para el pueblo son deudas y un medio de control social. Y los gobiernos del mundo, por su falta de controles democráticos y sus compromisos con los bancos, están imposibilitados para la democracia económica.
La ciudadanía debe implementar por su cuenta un dinero autónomo, alternativo, sin deudas, al margen de los gobiernos y del sistema financiero internacional, o no será posible.
Hasta ahora, la mejor manera de generar esta abundancia monetaria ha sido mediante las monedas comunitarias a nivel local. Son experiencias democráticas, donde los participantes toman sus propias decisiones y crean dineros autónomos, mercados alternativos y una producción más artesanal pero más humana. No existen deudas, ni intereses, ni impuestos. Ni es de importar o exportar, sino desarrollar la economía regional.
Así, estos dineros se fortalecen conforme pueden adquirir más bienes y servicios alrededor del mundo
