El reemplazo del ser humano por la máquina en la producción debería ser un enriquecimiento, liberando al hombre de preocupaciones puramente materiales y permitiéndole dedicarse a otras funciones humanas distintas de la sola función económica. Si, por el contrario, se convierte en una causa de preocupaciones y privaciones, es simplemente porque se rechaza adaptar el sistema financiero a este progreso y se quiere limitar los ingresos únicamente al empleo remunerado.
¿Es la tecnología un mal? ¿Hay que rebelarse y destruir todas las máquinas porque nos quitan nuestros empleos? No. Si el trabajo puede ser realizado por la máquina, tanto mejor: esto permitirá al ser humano dedicar su tiempo libre a otras actividades, a actividades libres, actividades de su elección. Pero esto, con la condición de que reciba un ingreso que sustituya el salario que perdió con la introducción de la máquina, del robot; de lo contrario, la máquina, que debería ser la aliada del ser humano, se convierte en su enemiga, pues lo priva de ingresos y le impide vivir.
En 1850, cuando las manufacturas apenas comenzaban a aparecer, al inicio mismo de la Revolución Industrial, el ser humano realizaba el 20 % del trabajo, el animal el 50 % y la máquina el 30 %. En 1900, el ser humano realizaba solamente el 15 % del trabajo, el animal el 30 % y la máquina el 55 %. En 1950, el ser humano hacía apenas el 6 % del trabajo, y las máquinas realizaban el resto: el 94 %. (¡Los animales fueron liberados!)
Y todavía no hemos visto nada, pues ahora estamos entrando en la era de las computadoras, de la robotización y de la inteligencia artificial, lo que muchos llaman la "cuarta revolución industrial", que comenzó con la aparición de los transistores y del chip de silicio, o microprocesador (que puede realizar hasta un millón de operaciones por segundo). Ya existen fábricas totalmente automatizadas, como la planta de motores de la empresa Fiat en Italia, que es controlada por una veintena de robots, y la planta de automóviles de la empresa Nissan en Zama, Japón, que produce 1 300 automóviles por día con la ayuda de solo 67 personas, lo que representa más de 13 autos por día por trabajador.
En su libro titulado El fin del trabajo, publicado en 1995, el autor estadounidense Jeremy Rifkin cita un estudio suizo según el cual "dentro de 30 años, menos del 2 % de la mano de obra bastará para producir la totalidad de los bienes que el mundo necesita". Rifkin afirma que tres de cada cuatro trabajadores —desde empleados administrativos hasta cirujanos— serán eventualmente reemplazados por máquinas guiadas por computadoras.
Durante el Aspen Ideas Festival, celebrado el 27 de junio de 2025, el presidente de Ford Motor, Jim Farley, declaró que la IA (inteligencia artificial) "literalmente va a reemplazar a la mitad de los trabajadores de cuello blanco en Estados Unidos".
Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia (productora de tarjetas gráficas para computadoras, pero sobre todo de los chips que alimentan los modelos de IA más potentes), declaraba, durante la Global Conference 2025 del Milken Institute: "Todos los empleos se verán afectados (por la IA), y de inmediato".
Si no se modifica la normativa que limita la distribución de un ingreso únicamente a quienes están empleados, la sociedad se dirige directamente hacia el caos. ¡Sería simplemente absurdo y ridículo gravar al 2 % de los trabajadores para hacer vivir al 98 % de desempleados! Es absolutamente necesario contar con una fuente de ingresos no vinculada al empleo.
Pero entonces, si el ser humano no está empleado en un trabajo asalariado, ¿qué hará con su tiempo libre? Lo dedicará a realizar actividades libres, actividades de su elección. Es precisamente en su tiempo libre cuando el ser humano puede desarrollar verdaderamente su personalidad, desarrollar los talentos que Dios le ha dado y utilizarlos de manera adecuada.
Además, es durante su tiempo libre cuando el hombre y la mujer pueden ocuparse de sus deberes familiares, religiosos y sociales: criar a su familia, practicar su religión (conocer, amar y servir a Dios), ayudar a su prójimo.
Estar liberado de la necesidad de trabajar para producir los bienes esenciales para la vida no significa de ningún modo pereza. Significa simplemente que el individuo se encuentra entonces en posición de elegir la actividad que le interesa. Bajo un sistema de Crédito Social, habrá una floración de actividades creativas. Por ejemplo, las grandes invenciones y las mayores obras maestras del arte fueron realizadas en tiempos libres. v
