Quebec, Canadá  - 15 al 22 de junio de 2008

Introducción

El año 2008 marca el 400º aniversario de la Ciudad de Quebec, primer asentamiento francés permanente en América del Norte. A unos franceses con una fe profunda, deseosos de evangelizar a los amerindios y ofrecer un apoyo espiritual a los primeros colonos, se unieron pronto unos misioneros recoletos, y jesuitas. Junto con las Ursulinas y las Agustinas, llegadas en 1639, sentaron las bases de la Iglesia Católica en Nueva Francia. 

Nacimiento de la Iglesia Católica de Quebec

La Ciudad de Quebec es la segunda sede episcopal más antigua en América del Norte. La primera fase de implantación de la Iglesia en Nueva Francia se remonta oficialmente a 1615, cuando los Recoletos, seguidos poco después por los Jesuitas, en 1625, se establecieron de forma permanente en la ciudad para atender a la colonia naciente y evangelizar a las tribus indígenas.

Territorio de misión que dependía directamente de la Santa Sede, Quebec fue erigida en vicaría apostólica mediante un decreto de la Propaganda, aprobado por el Papa Alejandro VII, el 11 de abril de 1658. Por ese mismo decreto se nombraba a François de Laval, Obispo de Pétrée y Vicario Apostólico para el Reino de Canadá en América del Norte. Las bulas del nuevo Obispo de Pétrée se dieron en Roma el 3 de junio del mismo año.

Dieciséis años más tarde, la misión apostólica fue elevada al rango de diócesis que dependía directamente de la Santa Sede y, el 1º de octubre de 1674,  Clemente X firmó la bula por la que se erigía el nuevo obispado. Monseñor de Laval se convertía así en primer obispo de la Ciudad de Quebec y su diócesis, más grande que Europa, abarcaba todo el territorio sobre el cual Francia tenía derechos o pretensiones, es decir, toda América del Norte, exceptuando a las colonias de Nueva Inglaterra y México.

Bajo el régimen inglés, la división de esta inmensa diócesis llevaría a la creación de la primera provincia eclesiástica de Canadá. Por decisión del Papa Pío VII, Monseñor Joseph-Octave Plessis recibió el título de Arzobispo el 12 de enero de 1819. No obstante, debido a indecisiones de Londres, la Ciudad de Quebec no fue declarada oficialmente sede arquiepiscopal, por Gregorio XVI, hasta el 12 de julio de 1844, teniendo entonces como sufragantes las diócesis de Montreal,  Kingston y Toronto. Hoy en día, tras sucesivos desmembramientos que acabaron en la formación de más de 150 diócesis, la sede metropolitana de la Ciudad de Quebec comprende las sedes episcopales sufragantes de Trois-Rivières, Chicoutimi y Sainte-Anne-de-la-Pocatière.

El 25 de enero de 1956, el Papa Pío XII confirió el título de sede primacial de Canadá a la sede metropolitana de la Ciudad de Quebec, y el de primado al arzobispo "pro tempore".

¿El Congreso de 2008?

El Congreso Eucarístico Internacional 2008 es la concentración de la Iglesia de Quebec, que recibe a la Iglesia entera para celebrar a Cristo vivo bajo el tema: "La Eucaristía, Don de Dios para la vida del mundo".

Es la atmósfera alegre de una experiencia de fe vivida con creyentes de todas las edades, venidos de todos los lugares del planeta. Los peregrinos congresistas se reunirán durante una semana de celebraciones del 15 al 22 de junio, en la Ciudad Eucarística, lugar privilegiado del Congreso.

El Arca de la Nueva Alianza

El Arca de la Nueva Alianza es una primicia en la historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. El deseo de los organizadores es el que fomente la creatividad en los medios y permita reunir a todas las generaciones. Se espera que este medio sea una ocasión privilegiada para reunir a muchas personas en una reflexión cristiana de descubrimiento, de profundización y de celebración del misterio eucarístico, "Don de Dios para la vida del mundo". 

Las tres etapas 

El Arca de la Nueva Alianza quiere fomentar una animación variada y vinculada a los tres grandes objetivos del Congreso Eucarístico Internacional 2008:

 * Promover las catequesis sobre la Eucaristía como Misterio pascual de Cristo;

 * Propiciar una participación activa y consciente en la Liturgia mediante la escucha de la Palabra de Dios, con la ofrenda de uno mismo y el sentido fraternal de la comunidad; 

 * Dar un paso más hacia la solidaridad humana para comprometerse activamente en la transformación del mundo, haciendo gestos concretos, signos del Reino en el corazón del mundo de hoy.

Estos objetivos han de integrarse en todas las formas de animación:

Catequesis: La base del Arca de la Nueva Alianza evoca el casco de un barco en el cual se encuentra un cofrecito decorado con iconos que recuerdan pasajes del Evangelio. Las representaciones iconográficas pueden servir de base para las catequesis sobre la Eucaristía.

Liturgia: La parte superior del cofrecito está concebida para recibir ya sea el libro de la Palabra, o la custodia que lleva la Presencia real.

Compromiso: El Arca de la Nueva Alianza está concebida para recibir las fórmulas de compromiso de los fieles invitados a apropiarse de la "Carta Eucarística".

Los jóvenes recibieron la obra simbólica del Arca de la Nueva Alianza durante la Marcha de los Jóvenes, en 2006. Les fue confiada entonces la misión de acompañar el Arca de la Nueva Alianza y reunir a personas de todas las generaciones en torno a Jesucristo.

La bendición del Arca de la Nueva Alianza

El Papa Benedicto XVI bendijo el Arca de la Nueva Alianza el 11 de mayo de 2006, en Roma, con motivo de una visita ad limina, en presencia de todos los obispos de Quebec. La Iglesia Católica de la Ciudad de Quebec había designado a cuatro personas para presenciar ese momento único y privilegiado. A su regreso de Roma, el Arca de la Nueva Alianza inició su peregrinación en tierra canadiense.

La peregrinación final pasará por los cinco santuarios nacionales, del 23 de marzo al 25 de mayo de 2008

Desde mayo de 2006, el Arca de la Nueva Alianza viene peregrinando a través de las diócesis canadienses, uniendo a las comunidades parroquiales con la Iglesia Universal y preparando a los fieles para el Congreso Eucarístico Internacional de la Ciudad de Quebec. La peregrinación final del Arca de la Nueva Alianza es el último signo preparatorio visible para el mundo entero, antes del Congreso Eucarístico. El Arca de la Nueva Alianza es llevada a pie, durante 64 días, en las provincias de Ontario y de Quebec, yendo de un santuario nacional a otro.

La peregrinación final del Arca de la Nueva Alianza empieza en el santuario de los Santos Mártires Canadienses de Sainte-Marie-parmi-les-Hurons, en Midland (Ontario), el domingo de Pascuas de Resurrección, esto es, el 23 de marzo de 2008. Dicha peregrinación histórica da un color particular a la temporada litúrgica de Pascuas de Resurrección y a la fundación de la Iglesia. Imagen de la Iglesia en marcha, el Arca de la Nueva Alianza viaja por las ciudades de Peterborough, Ottawa, Montreal, Trois-Rivières y Chicoutimi, llegando a la Ciudad de Quebec el 25 de mayo de 2008, día del Corpus Christi.

Simbolismo

El Arca de la Nueva Alianza es un objeto simbólico en forma de nave. Es también un trono en el cual está presente el Rey, o sea, Cristo, en la Sagrada Forma colocada en una custodia. Asimismo, es un cofrecito que contiene la Sagrada Escritura que, proclamada en la liturgia, se transforma en presencia de Cristo que habla al mundo.

El nombre, Arca de la Nueva Alianza

El nombre, Arca de la Nueva Alianza, tiene su origen en la Biblia. Recuerda la Antigua Alianza: la experiencia espiritual del pueblo de Israel y el pacto concluido con Dios, por mediación de Moisés, en el tiempo del Sinaí. La expresión Nueva Alianza significa la alianza nueva y eterna concluida en Jesucristo, a través del misterio pascual de su muerte y su resurrección, misterio que celebran los cristianos en la Eucaristía.

La Virgen María, Arca de la Alianza

La Virgen María, madre de Jesús, llevó a Cristo en su seno. Por ello la Iglesia le atribuye el título de Arca de la Alianza, en la oración titulada Letanías de la Virgen María.

La base del Arca de la Nueva Alianza

La base del Arca de la Nueva Alianza tiene la forma de un barco. Uno puede recordar el arca de Noé, navío construido por orden de Dios. Pero aquí se hace mayor hincapié en la barca de Pedro, apóstol a quien Cristo confió su Iglesia (cf. Juan 1, 42). Desde la Nueva Alianza, la barca, o el navío, simboliza a la Iglesia, pueblo de Dios en marcha, que avanza en el mar en pos de Pedro (cf. Lucas 5, 4). La Iglesia, enviada al mundo en pos de Cristo, anuncia el Evangelio a todas las naciones, mediante la palabra y el testimonio.

Cinco maderas diferentes componen  la base del Arca de la Nueva Alianza, simbolizando la universalidad de la Iglesia. Manifiestan que la buena nueva del Evangelio va dirigida a todas las naciones, llamadas a ser sólo UNO en Jesucristo.

Los ángeles en adoración ante el misterio

En Israel, la nube que recubría el Arca de la Alianza era el signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Para hablar a los israelíes, Dios descendió en el pequeño espacio entre las alas de los serafines, desplegadas sobre la cubierta del arca (cf. Éxodo 25, 21).

El Arca de la Nueva Alianza, en su conjunto, simboliza todo el misterio de Cristo. Ésta es la razón por la cual se representa a los ángeles en adoración.

La cala del Arca de la Nueva Alianza

La cala del Arca de la Nueva Alianza fue concebida para recibir mensajes a su paso: testimonios de compromiso de los cristianos. En el número 14 de su encíclica Dios es Amor, Benedicto XVI destaca que "una Eucaristía que no se traduzca en una práctica concreta del amor está truncada de por sí." Eucaristía y Misión se llaman constantemente en la reciprocidad.

Un arca transportada

En Israel, se transportaba el arca de Dios, acompañando la marcha del pueblo de Dios (cf. Nb 10, 33-35). También el Arca de la Nueva Alianza es transportada en una procesión de un lugar de culto a otro, de una iglesia a otra, de una diócesis a otra. Símbolo de la presencia de Dios, desea acompañar el caminar de la Iglesia; pueblo de Dios integrado por creyentes jóvenes y menos jóvenes, que siguen los pasos de Cristo. Asimismo, desea seguir la evolución de la fe en toda persona deseosa de aproximarse al misterio de Cristo. Su simbolismo invita a aquéllos que busquen el agua de la Vida a oír a Jesús cuando dijo a la samaritana: "Si supieras el Don de Dios" (Juan 4, 10a).

Historia de los CEI

En el primer Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Francia en 1881, participaron 300 personas, dirigentes de las obras eucarísticas en los países europeos. En el transcurso de los 125 años siguientes, la forma de los congresos ha evolucionado mucho, llegando a reunir entre 12.000 y 15.000 personas durante una semana de celebraciones, adoración, catequesis, eventos culturales,  encuentros fraternales y compromisos en favor de los más necesitados.

El artículo 20 de los Estatutos del Comité Pontificio de los Congresos Eucarísticos Internacionales (1986) estipula lo siguiente:

"En la preparación del congreso, se concederá, sobre todo, importancia a una catequesis más intensa sobre la Eucaristía especialmente en cuanto es misterio de Cristo vivo y actuando en la Iglesia… a una participación más activa y consciente en la Sagrada Liturgia… a la búsqueda atenta de iniciativas y la realización diligente de obras sociales de manera que la mesa eucarística sea verdaderamente de solidaridad y comparta con los pobres…"

Desde 1881, el Papa siempre ha sido representado por un delegado especial en la celebración de los Congresos Eucarísticos Internacionales. En 1964, el Papa Pablo VI participó en las dos jornadas de finalización del congreso celebrado en Bombay, iniciativa que repitió su sucesor Juan Pablo II.