Hace uno pocos años, luego de recuperarme de la tragedia del 11 de septiembre de 2001, y más adelante luego de conocer la vida y trabajo de la Hermana María De Mandat-Grancey, me convencí que la Hermana María era una mujer para estos tiempos. Mi esposo Anthony y yo hemos vivido toda nuestra vida en Nueva York, en el área de Long Island, donde nos conocimos, nos casamos y criamos a nuestros seis hijos.  El 11 de septiembre, Anthony, que se dirigía por su trabajo a Nueva York por ya veinticinco años, se paró en la calle, al pie del World Trade Center, observando mudo de espanto, cómo dos torres caían en nuestra ciudad, nuestra nación.  Poco antes había dejado su empleo en una de las Torres del Centro Mundial del Comercio, en una cambio de carrera.  Trágicamente, en cuestión de minutos, entre los miles que perecieron, muchos antiguos compañeros de trabajo y amigos de Anthony fueron brutalmente arrancados de este mundo.  Regresó al trabajo unos meses más tarde para encontrarse diariamente impresionado por la vista desde la ventana de su nueva oficina con … un hueco oscuro y desolado.

Al mismo tiempo, mi amiga Erin me habló de una monja que había vivido en el año 1800 y que había captado su interés en un viaje a Éfeso, Turquía.  La Hermana María,  la desconocida  monja fundadora de la Casa de María en Éfeso.  Esta Casa es el una vez escondido lugar bendito, donde María, la Madre de Jesús, no sólo pasó los últimos días de su vida, sino que fue transportada en cuerpo y alma al cielo.  Mi amiga ha estado trabajando diligentemente por la causa de la beatificación de la Hermana María.  Cuando nos despedíamos, puso en mis manos la oración a la Hermana María.

La Hermana María,  Superiora de las Hijas de la Caridad ha sido la responsable de la adquisición y subsiguiente protección constante de la Casa de la Madre de Dios, en Éfeso.  MERYEM ANA EVI, donde la Virgen María vivió con San Juan hasta su Muerte y Asunción.  En este milenio ya no se ocultan ni la casa ni la hermana María.  Pero, ¿por qué?

Más tarde ese año, nos reunimos mi amiga y yo para hablar sobre la Hermana María y sobre una conexión que se formó en mi mente entre la reciente tragedia de septiembre 11 de 2001 y la Hermana María.  Los pocos pedazos de la historia de la Hermana María, con los cuales me había familiarizado y el papel de la Casa de María como lugar de reunión de musulmanes y cristianos se juntaron en mi mente como una hermosa posibilidad.  Recuerdo haberle dicho a Erin ese día.  No se trata tan solo de reconocer la santidad de una mujer, se trata de la paz mundial.

Más tarde esa noche del 19 de enero, al pensar en esa discusión se me ocurrió que  Enero 19, (1-19) era exactamente la fecha opuesta 11 de septiembre (11-9), la fecha de la tragedia.   Podría el odio del 11 de Septiembre voltearse en perdón y oración, a través de la intercesión de la Hermana María, justo como esos números?

La pregunta ¿por qué ahora?  ... ha sido respondida.  El mundo  en este momento estaba listo, maduro, para sanarse, desde ese 11 de septiembre y la necesidad de paz entre cristianos y musulmanes era demasiado obvia.  Pero responder a la pregunta por qué la Hermana María, todavía debía requerir un poco más de estudio y oración.  Sin embargo lo que estaba claro  era que la Hermana María era la razón por la cual mis amigas y yo estábamos en oración y discusión.

El amor de la hermana María por nuestra Señora y su casa de Éfeso es compartido con los musulmanes.  Me causó extrañeza saber que la casa de María es un destino común de peregrinaje para las dos religiones, donde se juntan en pacífica oración; un lugar donde cristianos y musulmanes rezan juntos a su manera, a Dios Padre, mientras veneran a María, Madre de Jesús.  Los musulmanes veneran a María como a la única hija de Dios, junto con nuestro Señor Jesús, que fue concebida, sin mancha de pecado, de la misma manera que nosotros los católicos imploramos a la Madre de Dios, bajo el título de la Inmaculada Concepción.

Los musulmanes visitan esta casa para honrar a María, Madre de Jesús, cada 15 de agosto, que coincide con la Fiesta  Católica de la Asunción de María.  La Asunción de María ocurrió en este lugar.

Otra hermosa dimensión de esta historia es que nuestros hermanos ortodoxos griegos y armenios también visitan esta santa casa para orar y venerar a quien llaman Theotokos, Madre de Dios.  La división entre la izquierda del Este de la Ortodoxia Cristiana y la derecha del Oeste del Catolicismo Cristiano es una llaga continua en el Cuerpo de Cristo; pero en la Casa de María, ortodoxos y cristianos se arrodillan unos junto a otros.

Antes de ser la Madre de Nuestro Salvador, María era una fiel devota judía, criada por su madre y padre, Santa Ana y San Joaquín para ser una devota esposa y madre judía.  Esta Madre, dada por Jesucristo, desde su Santa Cruz a todos los hijos de Dios, llama a todos los hijos de Dios a visitar Su Santa Casa.

Nuestra Señora, claramente ha establecido un suelo común para diferentes confesiones religiosas de este mundo, donde las reúne en ese pequeño espacio de paz.  Sin embargo de que algunos en el mundo pueden definir como enemigas a algunas religiones, Dios, nuestro Padre nos llama a todos Sus hijos.  La casa de Éfeso puede ser considerada como un símbolo terrenal del Corazón de María, donde Ella cumple esta fraternidad; donde cumple con Su misión de Madre de todos.

La contribución esencial de la Hermana María para ayudar a Nuestra Señora en la adquisición y preservación de esta casa ha sido un vínculo crucial en la presente historia, apreciada por pocos.  Gracias a Dios una devota conservó su diario.

La Casa de la Santísima Virgen:  La verdadera historia de su descubrimiento es el diario del Padre Eugene Poulin, un sacerdote lazarista, contemporáneo de la Hermana María.  En el inicio de su grabación encontramos que el Padre Poulin es escéptico de lo que llama "visiones de mujeres", especialmente de A.C. Emmerich, mística católica cuyas visiones detalladas llevarían más tarde a redescubrir la Casa de María en Efeso.  La Hermana María, por  otra parte tuvo una fe viva en Emmerich, y convenció al Padre Poulin de leer el vívido relato sagrado de historia, de esta mística, especialmente las partes en las que se relaciona con  la vida en Éfeso de Nuestra Señora, mientras se encontraba bajo el cuidado del apóstol Juan.

El Padre Poulin no solo que inmediatamente ("algunos dirían milagrosamente") se impresionó con el trabajo inspirado e iluminado de Emmerich, sino que aceptó ayudar a la Hermana en su búsqueda de la Casa Santa y dirigió una expedición usando como "mapa" el testimonio de Emmerich.  En pocas semanas encontró la casa y la Hermana María, con la ayuda de su generosa familia de Francia hizo los trámites para su adquisición.

El Padre Poulin escribe el más profundo testimonio para hacer conocer al mundo de la desprendida generosidad de la Hermana María, de su valiente persistencia y dedicación y de la deuda de gratitud con ella que nos compromete a compartir con él y toda la Cristiandad.  Nos ofrece una  forzosa razón para nuestro celo en la causa de nuestra Hermana María y su misión en estos tiempos.    Escribe así:

"El Señor que ve y organiza las cosas se ha preocupado de poner frente a nosotros un alma enamorada de la belleza, de la bondad, lista a darse a sí misma por todo lo bueno.  Un alma increíble, devota, ardiente, piadosa y generosa, la noble hermana Marie de Mandat-Grancey.  Ella era, Dios la había escogido para ser, la Providencia Terrestre, como la Madre Panagia.  Por doce años se hizo cargo de esta empresa religiosa; nunca sucumbió.

¡OH, qué feliz me siento de darle todo el respeto que ella merece! También de que estos escritos puedan hacer conocer a la posteridad, mucho después de nosotros, con quien la Iglesia Católica y Francia, están en deuda por  Panaghia.  Dios me dio esta oportunidad para decir en alta voz lo que he tenido en mi corazón por largo tiempo.  Para pagar lo que he considerado una deuda seria.  Se ha cumplido.  ¡Loado sea el Señor!"

La Hermana María ha abierto las puertas de la Casa de María para que en ella puedan entrar todos los hijos de Dios.  Cada vez que oramos con la Hermana María, nuestras almas y corazones se unen y son colocados por la fundadora de la Casa,  en la Casa de María.  Musulmanes, ortodoxos y cristianos se juntan a orar en la Casa de una Madre Judía.  

¿Acaso no es una maravilla que la causa de la beatificación de la Hermana María de Mandat-Grancey haya comenzado en Nueva York una ciudad recientemente devastada por una agresión criminal, encerrada en un disfraz de religión?

Agradezcamos a Dios por la Hermana María sin la cual este remanso de paz, la Casa de María, podría haberse perdido para siempre.  Así como la Santa Casa de Éfeso es un lugar de sanación, de hermandad y paz, así la oración intercesora de la Hermana María y su causa de beatificación bendigan nuestra golpeada y mancillada ciudad, país y por supuesto, el mundo entero.

De ese oscuro y desolado hueco que renazca una flor de esperanza para todos los hijos de Dios.

© 2007, By Lorraine Fusaro