Los jóvenes llamados a ser apóstoles de jóvenes
En Sydney, en la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Benedicto XVI predica una "nueva era" del Espíritu que cambia la faz de la tierra. En su viaje a Australia han sobresalido en los medios del mundo la llegada del Papa vía el mar en la bahía de Sydney, las danzas de los aborígenes, las escenas del Vía Crucis, las asombrosas jornadas de los jóvenes en la madrugada, la adolorida condena de los abusos sexuales realizados por sacerdotes y el encuentro con cuatro de las víctimas.
En cambio en esta página colocamos una selección de pasajes salientes de las palabras pronunciadas por Benedicto XVI y un llamado del Cardenal Ciprinani a los jóvenes.
La selección presentada aquí sacrifica inevitablemente otras partes no menos importantes de los discursos y de las homilías del Papa. Por ejemplo, sería obligatorio releer por entero la catequesis sobre el Espíritu Santo dada a los jóvenes en la vigilia nocturna del sábado 19 de julio: y se entendería por qué, al presentarla, "L'Osservatore Romano" la ha definido "un texto que está entre los más bellos del pontificado.
Pero de esta recopilación se puede de todos modos sacar un trozo inconfundible de Bendicto XVI: su ser un Papa teólogo. Que cómo san Agustín –citado mucho en esta visita australiana – quiere predicar a todos, también a los humildes y a los simples, las maravillas de Dios, no con facilismos, no atenuadas, sino en su integridad y a veces en su ardua esencialidad. Y en sus misteriosas reverberaciones históricas.
Cuando Dios es eclipsado, el seno materno tambien se convierte en un lugar de violencia indecible. Del discurso a su lIegada, Sydney, Muelle de Barangaroo, jueves 17 de julio del 2008
Queridos jóvenes, [... ] la vista de nuestro planeta desde lo alto ha sido verdaderamente magnifica. El relampagueo del Mediterráneo, la magnificencia del desierto norteafricano, la exuberante selva de Asia, la inmensidad del océano Pacifico, el horizonte sobre el que surge y se pone el sol, el majestuoso esplendor de la belleza natural de Australia; todo eso [... ] suscita un profundo sentido de temor reverencial. Es como si uno hojeara rápidamente imágenes de la historia de la creación narrada en el Génesis: la luz y las tinieblas, el sol y la luna, las aguas, la tierra y las criaturas vivientes. Todo eso es « bueno » a los ojos de Dios (cf. Gn 1, 1-2.2,4). Inmersos en tanta belleza, ¿como no hacerse eco de las palabras del Salmista que alaba al Creador: « !Que admirable es tu nombre en toda la tierra! » (Sal 8,2)?
Pero hay más [... ]: hombres y mujeres creados nada menos que a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,26). En el centro de la maravilla de la creación estamos nosotros, vosotros y yo, la familia humana « coronada de gloria y majestad » (cf. Sal 8,6). ¡Que asombroso! Con el Salmista, susurramos: « ¿Que es el hombre para que te acuerdes de él? » (cf. Sal 8,5). Nosotros, sumidos en el silencio, en un espíritu de gratitud, en el poder de la santidad, reflexionamos. Y ¿que descubrimos? [...] Que no solo el entorno natural, sino también el social -el habitat que nos creamos nosotros mismos- tiene sus cicatrices, [...] un veneno que amenaza corroer lo que es bueno, modificar lo que somos y desviar el objetivo para el que hemos sido creados. [... ] Hay también algo siniestro que brota del hecho de que la libertad y la tolerancia están frecuentemente separadas de la verdad. Esto esta fomentado por la idea, hoy muy difundida, de que no hay una verdad absoluta que guíe nuestras vidas. El relativismo, dando en la practica valor a todo, indiscriminadamente, ha hecho que la « experiencia » sea lo más importante de todo. En realidad, las experiencias, separadas de cualquier consideración sobre lo que es bueno o verdadero, pueden lIevar, no a una auténtica libertad, sino a una confusión moral o intelectual, a un debilitamiento de los principios, a la pérdida de la autoestima, e incluso a la desesperación.
Queridos amigos, la vida no esta gobernada por el azar, no es casual. Vuestra existencia personal ha sido querida por Dios, bendecida por Él y con un objetivo que se Ie ha dado (cf. Gn 1,28). La vida no es una simple sucesion de hechos y experiencias, por utiles que pudieran ser. Es una busqueda de lo verdadero, bueno y hermoso. Precisamente para lograr esto hacemos nuestras opciones, ejercemos nuestra libertad y en esto, es decir, en la verdad, el bien y la belleza, encontramos felicidad y alegria. No os dejeis engañar por los que ven en vosotros simplemente consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección en sí misma se convierte en bien, la novedad se hace pasar como belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad. Cristo ofrece más. Es más, ofrece todo. Solo Él, que es la Verdad, puede ser la Via y, por tanto, también la Vida. Asi, la « via » que los Apostoles lIevaron hasta los confines de la tierra es la vida en Cristo. Es la vida de la Iglesia. Y el ingreso en esta vida, en el camino cristiano, es el Bautismo. [...]
Hoy muchos sostienen que a Dios se Ie debe "dejar en el banquillo", y que la religión y la fe aunque adyacentes para los individuos han de ser excluidos de la vida pública y consideradas solo para obtener limitados objetivos pragmáticos. Esta vision secularizada intenta explicar la vida humana y plasmar la sociedad con pocas o ninguna referencia al Creador. Se presenta como una fuerza neutral, imparcial y respetuosa de cada uno. En realidad, como toda ideologia, el laicismo impone una vision global. Si Dios es irrelevante en la vida publica, la sociedad podra plasmarse segun una perspectiva carente de Dios. Sin embargo, la experiencia enseña que el alejamiento del designio de Dios creador provoca un desorden que tiene repercusiones inevitables sobre el resto de la creacion (cf. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1990, 5). Cuando Dios queda eclipsado, nuestra capacidad de reconocer el orden natural, la finalidad y el « bien », empieza a disiparse. [... ]
Y'que decir de nuestro entorno social? [...]'Sabemos reconocer que la dignidad innata de toda persona se apoya en su identidad más profunda -como imagen del Creador- y que, por tanto, los derechos humanos son universales, basados en la ley natural, y no algo que depende de negociaciones o concesiones, fruto de un simple compromiso? Esto nos lIeva a reflexionar sobre el lugar que ocupan en nuestra sociedad los pobres, los ancianos, los emigrantes, los que no tienen voz.'Como es posible que la violencia doméstica atormente a tantas madres y niños?'Como es posible que el seno materno, el ámbito humano más admirable y sagrado, se haya convertido en lugar de indecible violencia? Queridos amigos, la creación de Dios es única y es buena. La preocupacion por la no violencia, el desarrollo sostenible, la justicia y la paz, el cuidado de nuestro entorno, son de vital importancia para la humanidad. Pero todo esto no se puede comprender prescindiendo de una profunda reflexion sobre la dignidad innata de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, una dignidad otorgada por Dios mismo y, por tanto, inviolable.
Cardenal Cipriani llama a jóvenes a ser verdaderos "rebeldes" y aceptar desafíos de la JMJ
Durante su habitual programa radial del 21 de julio, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, invitó a los jóvenes a aceptar los desafíos planteados por las exhortaciones del Papa Benedicto XVI con ocasión de la recientemente concluida Jornada Mundial de la Juventud "El Papa le ha dicho a la juventud:'ustedes heredan un mundo bastante maltratado, ustedes no pueden continuar una relación tan egoísta, soberbia, y lo que deben hacer es acercarse más a su Padre Dios'", dijo el Purpurado peruano.
El Cardenal Cipriani recordó que los jóvenes de hoy luchan contra una influencia más negativa y destructiva que las generaciones pasadas. "Nunca nadie nos decía que el enemigo es tu familia, el profesor, la religión, nadie. Entonces, cualquier joven –hace algunos años– encontraba un ambiente no siempre bueno; pero, uno volvía al hogar, a esa referencia que tenía con Dios; y la madurez no tenía como enemigo ni a Dios, ni a la familia, ni a los maestros, ni a la religión", evocó.
Al respecto, advirtió que "ser testigos de Cristo no es fácil en un mundo que en muchos aspectos es muy frágil, donde las relaciones sociales se rompen, el espíritu humano está aplastado en una visión que se ha ido extendiendo y donde no interesa la verdad de Dios y todo se considera relativo".
Sin embargo, exhortó a los jóvenes a ser rebeldes siguiendo el ejemplo de Jesucristo. "Busca la verdad, no una ideología política, económica o mediática que te lleve de la nariz como si fueras un animal. Jesucristo es el mayor rebelde porque no quiere que al hombre se le trate como a una bestia", concluyó.
