El Papa denuncia "el escándalo del hambre" de millones de personas, mientras el mundo continúa su carrera armamentista
Crónica de la Audiencia al Cuerpo Diplomático
Lunes, 8 ene (RV).- En la sala Regia del Vaticano Benedicto XVI ha recibido esta mañana a los representantes del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede para la tradicional ceremonia de intercambio de felicitaciones a principios de año. El Santo Padre, hablando a los embajadores de los 175 estados con los cuales la Sede Apostólica mantiene relaciones diplomáticas, les ha invitado a examinar los retos que deben afrontar juntos. El primero de ellos "el escándalo del hambre, que tiende a agravarse" y que "es inaceptable en un mundo que dispone de bienes, de conocimientos y de medios para subsanarlo".
El Papa pide, pues, cambiar modos de vida y "recuerda la urgencia de eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial, y corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente y un desarrollo humano integral para hoy y sobre todo para el futuro". En concreto el Pontífice dice que "sería de desear la reanudación de las negociaciones comerciales del "Doha Development Round", así como "la aceleración del proceso de anulación y reducción de la deuda de los países más pobres, sin que eso condicione las medidas de ajuste estructural, perjudiciales para las poblaciones más vulnerables".
En el ámbito del desarme, el Papa ha observado que "se multiplican los síntomas de una crisis progresiva", vinculada a las dificultades en las negociaciones sobre las armas convencionales así como sobre las armas de destrucción masiva", mientras aumentan "los gastos militares a escala mundial". Y ha subrayado que "las cuestiones de seguridad, agravadas por el terrorismo que es necesario condenar firmemente, deben tratarse con un enfoque global y clarividente".
Otra cuestión que adquiere siempre más relieve para el Papa es la de emigración. "Es ilusorio -ha afirmado- pensar que los fenómenos migratorios puedan ser bloqueados o controlados simplemente por la fuerza. Las migraciones y los problemas que crean deben afrontarse con humanidad, justicia y compasión".
El Santo Padre una vez más, ante el Cuerpo diplomático, ha lanzado la alarma por las "amenazas contra la estructura natural de la familia, fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, así como los intentos de relativizarla dándole el mismo estatuto que a otras formas de unión radicalmente diferentes. Todo esto ofende la familia y contribuye a desestabilizarla, violando su carácter específico y su papel social único".
"Otras formas de agresión a la vida se cometen a veces, -ha proseguido el Santo Padre- al amparo de la investigación científica. Es el caso, por ejemplo, del intento de legitimar la clonación humana para hipotéticos fines terapéuticos".
Luego, Benedicto XVI ha considerado la situación política en los distintos continentes empezando por África, donde ha mencionado "el drama de Darfur que se extiende a las regiones fronterizas del Chad y de la República Centroafricana"; los niños soldados de Uganda. Otra región en la que se ha agravado recientemente la situación es la del Cuerno de África, con la reanudación de las hostilidades y la internacionalización del conflicto. Ante la impotencia de la comunidad internacional por remediar estas guerras y a aportar una solución política el Papa ha lanzado un nuevo llamamiento.
"No olvidemos África y sus numerosas situaciones de guerra y tensión. Es necesario recordar que sólo las negociaciones entre los diferentes protagonistas pueden abrir la vía para una justa solución de los conflictos y dejar entrever un progreso en la consolidación de la paz".
El viaje apostólico, que en el próximo mes de mayo el Pontífice hará a Brasil, le ha ofrecido la ocasión para hablar de toda Latinoamérica. "La mejora de algunos índices económicos, el compromiso en la lucha contra el tráfico de drogas y contra la corrupción, los distintos procesos de integración, los esfuerzos para mejorar el acceso a la educación, para combatir el desempleo y para reducir desigualdades en la distribución de las rentas, son índices -ha afirmado el Papa- que se han de destacar con satisfacción". "Si estos progresos se consolidan, podrán contribuir de manera determinante a vencer la pobreza". Luego, al tratar sobre las elecciones del año pasado en varios países latinoamericanos, Benedicto XVI ha hablado del respeto a la democracia.
"Sin embargo, conviene ponerse en guardia frente al riesgo de un ejercicio de la democracia que se transforme en dictadura del relativismo, proponiendo modelos antropológicos incompatibles con la naturaleza y la dignidad del hombre".
Corea, Afganistán, Sri Lanka y sobre todo Timor Oriental han sido los focos de tensión que ha destacado el Santo Padre en el continente asiático, donde ha mencionado especialmente a las pequeñas comunidades cristianas que han de convivir al lado de otras grandes religiones.
"En la mayor parte de los países de Asia se trata a menudo de comunidades pequeñas, pero vivas, que desean legítimamente poder vivir y actuar en un clima de libertad religiosa. Éste es un derecho primordial y al mismo tiempo una condición que les permitirá contribuir al progreso material y espiritual de la sociedad, actuando como elementos de cohesión y concordia".
La crisis de Oriente Medio "es fuente también de grandes inquietudes", para el Papa, que ha recordado que "no es posible contentarse con soluciones parciales. Para poner fin a los sufrimientos que ocasiona la crisis en las poblaciones, es necesario proceder según un enfoque global, que no excluya a nadie y que tenga en cuenta las aspiraciones y los legítimos intereses de los distintos pueblos implicados. Los libaneses tienen derecho a ver respetadas la integridad y la soberanía de su país; los Israelíes tienen derecho a vivir en paz en su Estado; los palestinos tienen derecho a una patria libre y soberana.
"Renuevo mi urgente llamada a todas las partes implicadas en el complejo tablero político de la región, con la esperanza que se consoliden las señales positivas, entre Israelíes y Palestinos, verificadas durante las últimas semanas. La Santa Sede no se cansará nunca de repetir que las soluciones armadas no conducen a nada, como se ha visto en el Líbano el verano pasado. El futuro de este país pasa necesariamente por la unidad de todos los que lo integran y por las relaciones fraternas entre los diferentes grupos religiosos y sociales. Éste es un mensaje de esperanza para todos.
Si cada uno de los pueblos de la región, ha dicho el Santo Padre, ve sus aspiraciones tomadas en consideración y se siente menos amenazado, se reforzará la confianza mutua. "Esta misma confianza aumentará si un país como Irán, especialmente en lo que concierne a su programa nuclear, acepta dar una respuesta satisfactoria a las legítimas preocupaciones de la comunidad internacional".
Al hablar de Europa, el Papa ha mencionado la reciente entrada en la Unión Europea de Bulgaria y Rumania, "países de larga tradición cristiana" y ha deseado que en el Tratado constitucional europeo "los valores fundamentales que están a la base de la dignidad humana sean protegidos plenamente, en particular la libertad religiosa, así como los derechos institucionales de las Iglesias.
"Pido también a todos los que en el continente europeo son tentados por el terrorismo, que cesen toda actividad de este género, ya que tales comportamientos, que hacen prevalecer la violencia ciega y provocan el miedo en la población, constituyen una vía sin salida".
"Las situaciones que he mencionado -ha terminado diciendo el Papa- constituyen un reto que nos implica a todos. Se trata de un reto que consiste en promover y consolidar todo lo que de positivo hay en el mundo y a superar, con buena voluntad, sabiduría y tenacidad, todo lo que hiere, degrada y mata al hombre. "Sólo será posible promover la paz si se respeta la persona humana, y sólo construyendo la paz es como se sentarán las bases de un auténtico humanismo integral".
El futuro podrá ser sereno si trabajamos juntos por el hombre y la Iglesia, en su compromiso al servicio del hombre y de la construcción de la paz, está al lado de todas las personas de buena voluntad, ofreciendo una colaboración desinteresada.
